Literatura renacentista
El Renacimiento supone un cambio radical respecto a la Edad Media. A las notables transformaciones histórico-sociales (aparición de los estados modernos, afirmación de la burguesía, invención de la imprenta, descubrimientos geográficos, etcétera) se suma una nueva visión del mundo. El resultado será una extraordinaria eclosión artística y literaria que, ya activa en Italia en el siglo XV, se extenderá por toda Europa durante el siglo XVI.
Humanismo y antropocentrismo
El humanismo fue inicialmente un esfuerzo erudito que surgió en Italia para recuperar el conocimiento exacto de la cultura clásica grecolatina, muy deformada en la Edad Media. Inmediatamente se transformó en un amplio movimiento que aspiraba al renacimiento del arte y de la manera de pensar y de vivir de los admirados antiguos. La principal consecuencia de ello fue una revalorizacion del mundo y del ser humano el cual quedará colocado en el centro del mundo (antropocentrismo) y la vida se considerará digna de ser vivida a fondo.
El Renacimiento y el Barroco
Con el desembarco de Cristóbal Colón, el 12 de octubre de 1492, se inicia el largo periodo de dominación española en América. En el ámbito literario, la lit eratura renacentista del siglo XVI refleja fundamentalmente los avatares del choque de civilizaciones, a cargo de autores nacidos en España. En el siglo XVII, o periodo barroco, surgen ya las primeras grandes figuras nacidas en tierras americanas.
Literatura del descubrimiento y la conquista
Surgen las crónicas de indias, subgénero de la prosa renacentista. Entre estas obras históricas sobresalen:
- Historia general y natural de las Indias (1535-1557), de Gonzalo Fernández de Oviedo, de carácter global y tono apologético.
- Naufragios y comentarios (1528-1536), de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, texto autobiográfico de un español perdido entre los indios.
- Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castilla (1496-1584), impresionante visión de la conquista de Méjico desde el punto de vista de un soldado de a pie.
El mestizaje tiene su primer gran representante literario en el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), hijo de un noble español y una princesa inca.
GARCILASO DE LA VEGA
El Inca Garcilaso de la Vega nació en el Cusco, Virr einato del Perú, el 12 de abril de 1539. Sus padres fueron el capital español Sebastián Garcilaso de la Vega y la princesa incaica Isabel Chimpu Ocllo. El pequeño mestizo fue bautizado con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa. En 1559 murió su padre, y el joven Gómez Suárez viajó a España donde continuó sus estudios y se alistó en las tropas del Rey Felipe II. Vivió en Montilla, cerca de la ciudad andaluza de Córdoba. Allí tuvo contacto y amistad con grandes figuras de las letras españolas como Luis de Góngora y Miguel de Cervantes.
A través de cartas con sus parientes del Cusco siempre estuvo informado del Perú. Sus recuerdos de la infancia, más sus estudios de diversas crónicas de la conquista le permitieron redactar su obra cumbre Los Comentarios Reales, cuya primera edición es de Lisboa en 1609.
El Inca Garcilaso de la Vega también es autor de La Florida del Inca y de la traducción al español de la obra Diálogos de amor del judío León Hebreo.
El gran cronista peruano falleció en Córdoba el 23 de abril de 1616. Sus restos reposan en la Catedral de la misma ciudad.